¿POR QUÉ SOLICITAR TERAPIA FAMILIAR?

La familia es, por lo general, el grupo más importante al que pertenecemos a lo largo de nuestra vida. Influye enormemente en nuestra psicología y nuestro desarrollo como seres humanos, condicionando cómo nos comunicamos, relacionamos, actuamos y percibimos el mundo.

“La terapia familiar es garante del funcionamiento familiar, facilitadora y “desatascadora” de situaciones problemáticas.”

Siendo un contexto tan rico y complejo, aunque en muchas ocasiones damos estos vínculos por sentado, requieren de cuidado, reparación y mantenimiento. Del mismo modo, es frecuente que surjan discrepancias, fricciones o problemas que haya que gestionar y en los que toda la familia juega un papel. Ahí es donde entra la terapia familiar, como garante del funcionamiento familiar, facilitadora y “desatascadora” de situaciones.

familiar

La terapia familiar tiene como objetivo trabajar con los conflictos y dificultades que puedan surgir miembros de una familia.”

¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA FAMILIAR?

A diferencia de la terapia individual, en la que trabajamos con un único paciente, la terapia familiar es una forma de intervención psicológica que tiene como objetivo trabajar con los miembros de una familia, o personas muy significativas para la misma.

En la terapia familiar se intenta trabajar con al menos dos miembros de la familia para poder tener una perspectiva amplia de la situación y los patrones de la familia.

En resumen, la terapia familiar es para vosotros si:

– Tenéis discusiones, peleas y/o malentendidos constantes.
– Problemas de comunicación.
– Existe distancia en la familia o se quieren trabajar los lazos familiares.
– Cambios importantes en el seno familiar como nacimientos, segundos matrimonios, cambios de vivienda, adopciones…
– La familia atraviesa algún tipo de crisis, como por ejemplo una adicción, un fallecimiento, una enfermedad grave.
– Hay en la familia adolescentes o niños con problemas de conducta.
– Problemas para expresar la orientación sexual o la identidad sexual.

“La familia es un complemento nuestro, complemento mayor que nosotros, anterior a nosotros y que nos sobrevivirá con lo mejor de nosotros.”

– Alphonse Marie Louis De Lamartine

PREGUNTAS FRECUENTES

Cuantas más personas acudan, mayor será la riqueza de la información que se comparta, pero una familia es un sistema, y cuando una de sus partes cambia, el resto de la familia lo hace también.

Existen situaciones en los que la terapia familiar está contraindicada, o sencillamente no es la herramienta más adecuada para solventar la situación familiar. Por citar algunos ejemplos:

– No hay compromiso ni disposición para colaborar por parte de varios miembros de la familia.

– Uno de los miembros fuerza acude por la fuerza o bajo amenaza o chantaje.

– No se tiene claro por qué se va a terapia incluso después de varias sesiones.

– No hay confianza en el terapeuta.

Aunque las sesiones son grupales, a menudo el terapeuta puede requerir de la presencia de sólo una o varios miembros de la familia o hacer sesiones separadas. Aclarar siempre que durante la primera y la última sesión es de vital importancia que estén todas las personas que empezaron la terapia familiar.

Medir la gravedad de una situación es muy difícil, sobre todo si estamos hablando de un problema que afecta a toda la familia al completo. Cada persona tiene su propia escala para determinar si algo es grave o no; en el momento en el que una gran parte de la familia siente que el problema en cuestión es grave, ese es el momento de ir a terapia familiar.