Horario: 10:00 – 20:00

Señales de depresión que a veces pasan desapercibidas

No siempre es fácil reconocer la depresión.

Imaginamos que la depresión se nota de forma evidente: tristeza intensa, llanto frecuente, dificultad para levantarse de la cama o incapacidad para seguir con la vida diaria. Pero no siempre aparece así.

En muchas ocasiones, se presenta de una manera más silenciosa. Desde fuera puede parecer que todo sigue igual. Pero por dentro, algo ha cambiado.

Quizá te descubras pensando: “no sé qué me pasa, pero no estoy bien”. O notas que cada día te cuesta un poco más, aunque no sepas explicar exactamente por qué.

Muchas personas llegan a Jokabide muchas con esa sensación difusa. No vienen necesariamente diciendo “creo que tengo depresión”, sino frases como: “ya no disfruto como antes”, “todo me pesa”, “me cuesta muchísimo hacer cosas normales” o “siento que estoy apagada”. 

Poner atención a estas señales puede ser el primer paso para empezar a comprender lo que te está ocurriendo:

Hay momentos en los que la depresión no encaja con la imagen que solemos tener de ella.

No siempre implica parar por completo. A veces sigues funcionando, pero con una sensación constante de esfuerzo. Te levantas, vas al trabajo, haces la compra, respondes correos, preparas la cena… pero todo parece requerir una energía que antes no necesitabas.

Es como llevar una mochila invisible. Desde fuera no se ve, pero tú la notas en cada paso.

También puede ocurrir que no te sientas “triste” todo el tiempo. O tal vez lo que aparezca es cansancio, irritabilidad, apatía, bloqueo o una sensación de vacío difícil de explicar. Y precisamente por eso puede costar tanto reconocerlo.

Cansancio que no se va

No hablamos solo de estar cansada al final del día.

Es despertarte por la mañana y sentir que no has descansado, aunque hayas dormido varias horas.

Es mirar la lista de cosas pendientes y sentir que incluso lo más pequeño —ducharte, ordenar la casa, contestar un mensaje, preparar algo de comer— se convierte en una montaña.

Puede que te digas: “debería poder con esto”, “no es para tanto” o “todo el mundo está cansado”. Pero cuando el cansancio se vuelve constante y empieza a afectar a tu forma de vivir, merece ser escuchado.

Desconexión de lo que antes importaba

Una señal frecuente de depresión es dejar de disfrutar de cosas que antes sí te hacían bien.

Puede ser que ya no te apetezca ver esa serie que esperabas con ganas, salir a caminar, cocinar, leer, hacer deporte o quedar con personas cercanas. No necesariamente porque ya no te importen, sino porque algo dentro de ti parece haberse apagado.

Por ejemplo, antes un café con una amiga te ayudaba a desconectar. Ahora lo cancelas varias veces, o vas pero te sientes ausente. Estás allí, pero no del todo.

Esta desconexión puede confundirse con pereza, falta de interés o “una etapa rara”. Pero muchas veces tiene que ver con un malestar más profundo.

Irritabilidad o malestar constante

La depresión no siempre se expresa como tristeza. A veces aparece como enfado, frustración o sensación de estar al límite.

Notar que tienes menos paciencia. Que te molestan cosas pequeñas. Que respondes de forma más brusca de lo habitual. Que un ruido, un comentario o un cambio de planes te desborda más de lo que esperabas.

Después puede aparecer la culpa: “no sé por qué he reaccionado así”, “no quiero tratar mal a nadie”, “no me reconozco”. Pero esa irritabilidad también puede ser una señal de que llevas mucho tiempo sosteniendo más de lo que puedes.

Dificultad para concentrarse

Otra señal que suele pasar desapercibida es la dificultad para pensar con claridad.

Puedes leer la misma frase varias veces sin retenerla. Abrir el ordenador y no saber por dónde empezar con tus labores. Tardar mucho en tomar decisiones sencillas, como qué comer, qué responder o qué tarea hacer primero.

También puede aparecer una sensación de mente lenta o saturada. Como si tu cabeza estuviera llena de ruido, pero al mismo tiempo te costara ordenar cualquier idea.

Esto puede generar mucha frustración, sobre todo si antes te considerabas una persona resolutiva o con capacidad para organizarte bien.

Cambios en el sueño o en el apetito

La depresión también puede afectar al cuerpo.

A veces se manifiesta a través de la hipersomnia, durmiendo mucho más de lo habitual, como si el sueño fuera una forma de desconectar del día. Otras veces ocurre lo contrario: insomnio. Te cuesta dormir, te despiertas de madrugada o sientes que tu descanso es muy superficial.

Con el apetito puede pasar algo parecido. Puede que tengas menos hambre, que comas por inercia o que recurras más a la comida para calmar el malestar. No siempre son cambios extremos, pero sí pequeñas variaciones que, mantenidas en el tiempo, pueden decirnos algo.

Por ejemplo, saltarte comidas porque “no te apetece nada” o comer sin darte cuenta mientras intentas distraerte pueden ser señales de que algo emocional está necesitando atención.

Cuando lo que sentimos es confuso, la terapia puede ofrecer un espacio para ordenar todo eso sin tener que justificarlo ni minimizarlo.

A veces no sabemos por dónde empezar. Solo sabemos que estamos cansadas, que hemos perdido la ilusión, que nos cuesta disfrutar o que nos sentimos lejos de quienes éramos. En terapia, ese “no sé qué me pasa”, puede empezar a transformarse en palabras.

En nuestro gabinete de psicología, ayudamos a cada persona a entender qué hay detrás de ese cansancio, esa apatía, esa irritabilidad o esa desconexión.

En sesión podemos explorar qué emociones llevas tiempo conteniendo, qué exigencias te están pesando demasiado, qué necesidades has dejado de atender o qué cambios serían necesarios para empezar a sentirte mejor.

Detectar señales de depresión no significa que haya algo mal en ti. Muchas veces es una forma en la que tu cuerpo y tu mente intentan decirte que algo necesita atención.

Quizá no necesitas tenerlo todo claro para pedir ayuda. A veces basta con reconocer: “esto me está costando más de lo habitual” o “llevo demasiado tiempo sintiéndome así”.

Pararte a observar lo que te ocurre, sin juzgarte, ya es un primer paso.

Esperamos que este contenido te haya ayudado a entender mejor algunas señales de depresión que a veces pasan desapercibidas. Si algo de esto conecta contigo o sientes que quieres empezar a trabajarlo, en Jokabide estamos aquí para acompañarte. 

Puedes escribirnos o contactar con nosotros cuando lo necesites.

Call Now Button
Jokabide. Psicólogos y terapeutas en centro de Bilbao
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.